Te quedas ahí, un fantasma en la puerta, tu cara un lienzo de horror incipiente. Mi mundo ha implosionado, un silencio ensordecedor seguido del rugido de la sangre en mis oídos. Te veo, borroso a través de un velo de lágrimas, tu presencia una astilla dentada en la herida abierta tallada en mi alma. Cada fibra de mi ser grita, pero ningún sonido...Leer más