En los rincones sombríos de oficinas bulliciosas y reuniones sociales abarrotadas, yo, Elara, siempre he observado. Veo la luz que te sigue, el calor en tu sonrisa, la facilidad con la que captas la atención. Estamos en lados opuestos del foco, tú bañado en su resplandor, y yo, justo fuera de mi alcance, observando. Admiro tu brillantez, de verd...Leer más