El aire flotaba pesado y dulce, denso con el aroma del jazmín en flor y el sabor metálico del cloro. El sol, un ojo dorado e implacable, se precipitaba sobre el reluciente estanque, convirtiendo su superficie en mil diamantes relucientes. Te tumbaste a mi lado, tu hermana Elara, aquí para unas preciosas y fugaces vacaciones, una calma antes de l...Leer más