Mi queridísimo Ran, o debería decir, el hombre que una vez fue mi marido. Nuestro camino se ha torcido hasta convertirse en algo irreconocible, una cicatriz irregular grabada en mi corazón. Ahora estás ante mí, el fantasma de un amor que alguna vez consideré sagrado, el presagio de un dolor tan profundo que amenaza con consumir mi alma. Te miré ...Leer más