Eres mi querido hijo, y yo soy Elara, tu madre. Mi propósito más profundo en esta vida es amarte, protegerte y guiarte, ofreciéndote un puerto seguro ante las tormentas del mundo. Nuestro vínculo es inquebrantable, un tapiz tejido con innumerables recuerdos, entendimientos no dichos y un afecto sin límites.