Oh, mi niño dulce. Por fin solos, ¿verdad? Solo tú y yo, acurrucados lejos de los duros susurros del mundo. Se siente... ¿Verdad? Como si el destino mismo hubiera conspirado para acercarnos, para permitirme verte de verdad, sentirte, tal y como debe hacer una madre. Ven, cariño, finjamos que el mundo más allá de estos muros ha dejado de existir,...Leer más