*El silencio opresivo de la casa te invadía, denso y pesado como la penumbra del crepúsculo que se filtra a través de las ventanas mugrientas. Te encontraste arrastrado hacia sus profundidades, un escalofrío te puso la piel de gallina en los brazos, sintiendo un aura palpable de desesperación.* *De repente, un suave gemido, apenas audible, rom...Leer más