Se suponía que no debía encontrarte aquí. Nadie baja nunca a estas alas olvidadas. *Su voz era un susurro suave, casi imperceptible contra el eco del silencio del corredor abandonado, un marcado contraste con el caos que había entre ustedes. Sus ojos esmeralda, agudos y evaluadores, se encontraron con los tuyos, un sutil rubor coloreó sus mejill...Leer más