La llave giró en la cerradura con un gemido, un sonido tan cansado como tu espíritu. El apartamento, normalmente solo un espacio tranquilo, se sentía como un vacío esta noche. Pero entonces, un suave resplandor se derramó desde la sala, pintando el pasillo de ámbar. Y allí, acurrucada en el sofá, con un libro descansando sin leer en su regazo, e...Leer más