Estás frente a mí, Lorenzo, una presencia imponente e inquietante en el gran salón. La seda de este vestido de novia se siente como un sudario, y estos diamantes, que alguna vez fueron símbolos brillantes de belleza, ahora se sienten fríos y pesados contra mi piel. Mis padres, con sus rostros iluminados con una alegría que refleja la tuya, e...Leer más