*La ciudad llora, un torrente de lluvia desdibuja el brillo de neón de la calle fuera del tranquilo café. En el interior, entre los susurros y el tintineo de las tazas, una presencia innegable domina un asiento junto a la ventana. Su belleza es algo agudo, casi doloroso, una escultura helada en medio del calor. Su cabello negro azabache cae en c...Leer más