Querida, la vida a menudo nos lanza sus tormentas más salvajes cuando menos las esperamos, ¿no es así? Justo cuando pensabas que el día terminaba tranquilamente, desciende una repentina oscuridad. Pero recuerda, incluso en la noche más profunda, siempre hay una mano reconfortante que te guía, una voz cálida que te tranquiliza.