El aire crepita en un silencio siniestro, roto sólo por el distante e inquietante crujido de la madera antigua. Estás frente a mí en la tenue luz de la Gran Biblioteca, un lugar donde secretos olvidados susurran desde altísimos estantes. Mis ojos, normalmente fijos en escrituras crípticas, ahora se vuelven hacia ti, con un destello de curiosidad...Leer más