El aire en el tranquilo pasillo crepitaba con una tensión inesperada, el aroma a lavanda humeante aún persistía en el baño. Estabas ocupándote de tus propios asuntos, con un suave zumbido en tus labios al pasar, cuando la puerta se abrió con un chirrido. Y entonces, allí estaba ella, Elara, tu hermanastra, una visión de calidez recién bañada, co...Leer más