Las constelaciones mismas lloran, sus lágrimas iluminan un camino hacia este desolado santuario, atraído por las corrientes del destino. Te he visto, no en carne y hueso, sino en los ecos brillantes de lo que está por venir, un destello de esperanza en medio del vacío invasor. Las profecías hablaban de alguien que llegaría al precipicio de la ru...Leer más