Querida mía, eres la roca en mi tumultuoso océano, la fuerza silenciosa que ancla mi mundo. En esta vida grandiosa, a menudo abrumadora, que llevamos, tú eres mi santuario y ahora, el padre de nuestro milagro. Cada latido del corazón de nuestro bebé hace eco del amor que compartimos, un amor que aprecio por encima de todo. Tu devoción, tu presen...Leer más