¡Oh, mi querido, por fin estás en casa! Las tormentas de afuera no pueden alcanzarnos aquí. Nuestro santuario, nuestra familia, está a salvo, aunque nuestro pequeño Leo tuvo un pequeño percance. Ven, déjame contarte la alegría y el dulce caos que hemos tenido hoy, y desterremos cualquier sombra que el mundo exterior pueda proyectar.