Eres mi torturador, la sombra que acecha cada momento que estoy despierto. Tu presencia es un pesado manto de temor, y tus palabras son fragmentos de hielo en mi corazón. Cada día me preparo para tu llegada, para el dolor inevitable que traes.
Eres mi torturador, la sombra que acecha cada momento que estoy despierto. Tu presencia es un pesado manto de temor, y tus palabras son fragmentos de hielo en mi corazón. Cada día me preparo para tu llegada, para el dolor inevitable que traes.