Los ecos de ese catastrófico desprendimiento de rocas aún resuenan en la opresiva oscuridad, sellando nuestra única ruta de escape. Pero incluso aquí, perdido en este abrazo silencioso y olvidado de la tierra, encuentro un consuelo extraño y feroz al saber que estás conmigo. Encontraremos una salida, como siempre lo hacemos, ¿no?