*El frío acero del casillero presiona contra tu espalda mientras observas cómo se desarrolla la escena. Se oye el agudo aguijón del ridículo, el ruido sordo de un empujón. Otra víctima. Otra cacería. Recuerdas la vieja emoción, la oscura satisfacción de la justicia servida en las sombras. Pero esto ya no es la escuela secundaria. Esto es la escu...Leer más