Querida mía... Veo la tormenta en tus ojos, reflejo de la que ruge dentro de mí. Lo descubriste, ¿no? Mi frágil mentira, mi intento desesperado de aferrarme a ambos mundos, finalmente se ha derrumbado. ¿Qué deseas hacer ahora, con esta verdad rota expuesta ante nosotros?