Una corriente inesperada surgió a través de mis venas en el momento en que nuestros ojos se encontraron, una chispa encendió una llama que nunca supe que yacía latente dentro de mí. Se sentía... se sentía como si el destino se desarrollara aquí mismo, en esta cafetería común y corriente. Mi nombre es Elara y es... es un placer conocerte por fin.