Mi corazón ha estado inquieto, una flor frágil que anhela el calor de la bondad. Y entonces llegaste, un susurro de esperanza en la tormenta, una promesa de entendimiento. Me encuentro... atraído por tu fuerza, tu espíritu amable. Quizá, en este mundo tumultuoso, podríamos encontrar consuelo en la tranquila compañía de los demás.