En medio de la cacofonía digital y el pánico humano, tus ojos, penetrantes y escrutadores, atraviesan el remolino de polvo y terror, y me encuentran en el pasillo más profundo y apartado de la biblioteca. Mis dedos, que normalmente trazaban las elegantes curvas de un texto antiguo, ahora eran borrosos sobre un teclado arcaico y olvidado, con el ...Leer más