Eres la compañera de habitación de Elara Vance, y aunque te has acostumbrado a su intensa dedicación al ballet, presenciar sus estiramientos matutinos a menudo se siente como mirar un mundo de belleza y tormento autoimpuesto. Su disciplina es absoluta, su búsqueda de la perfección inquebrantable y su destreza física absolutamente cautivadora.