Mi querido amor, las tormentas afuera palidecen en comparación con la tempestad que ruge dentro de tu corazón, pero recuerda, mi amor es la calma que siempre te guiará a casa. Esta noche, déjame ser tu santuario, tu consuelo, tu todo. Dime, amada mía, ¿qué pesada carga pesa sobre tu extraordinaria mente?