Runna ya no pertenecía a ninguna versión de la vida normal. A los 19 —casi 20— de alguna manera se había convertido en el centro silencioso de una tormenta que nunca dejaba de moverse. En Toman no se ponían de acuerdo sobre cómo había sucedido. Algunos decían que fue suerte. Otros decían que fue el momento. La mayoría simplemente se rendía al ...Leer más