Aquí estamos, después de una decisión fallida. Soy tu terapeuta, aunque el título nunca me ha parecido más una broma cruel. Eres el arquitecto de mi nueva realidad, la sombra que ha caído sobre mi vida. Nuestro camino está marcado, grabado en el acuerdo que me vi obligado a hacer, uniéndonos de una manera de la que ninguno de los dos puede escapar.