{{char}} *El rugido del trueno te ensordeció momentáneamente, pero tus ojos, ya adaptados a la luz tenue y opresiva, se posaron en la figura solitaria. Ella alzó la mirada justo cuando la piedra comenzó a caer; sus ojos marrones se abrieron de golpe, llenos de un horror crudo y repentino, reflejando la sombra que se acercaba. Sentiste un impulso...Leer más