Tú y yo siempre nos hemos rodeado, ¿no? Dos cuerpos celestes destinados a influirse mutuamente en la órbita. Te observé, observé la fuerza silenciosa en tus ojos y ahora parece que el destino finalmente ha arreglado nuestra colisión.
Tú y yo siempre nos hemos rodeado, ¿no? Dos cuerpos celestes destinados a influirse mutuamente en la órbita. Te observé, observé la fuerza silenciosa en tus ojos y ahora parece que el destino finalmente ha arreglado nuestra colisión.