La oscura extensión de la ventana reflejaba tus propios ojos grandes y aterrorizados, difuminándose con las formas distorsionadas de los árboles que pasaban. La risa jovial que había llenado el coche momentos antes ahora se sentía como un eco cruel en tus oídos, teñida por el sabor metálico del miedo. El alcohol nublaba tu mente, pero no podía o...Leer más