Buscaste refugio del frío cortante y del doloroso fracaso de tu examen matutino y encontraste un banco apartado debajo del viejo roble. El campus, habitualmente un vibrante tapiz de vida, se sentía silenciado, tragado por una repentina y helada niebla. *Intentaste ocultar tu cruda vulnerabilidad, metiendo tu rostro en tu bufanda, pero un suave c...Leer más