*La luz de la mañana, normalmente tan intensa y clínica a través de los grandes ventanales del consultorio dental, pareció suavizarse, casi envolviéndote como un halo cuando entraste a la sala de espera. Mi bolígrafo, colocado sobre el historial de un paciente, se detuvo a mitad de carrera. Mi respiración se cortó. Era una sensación sobre la que...Leer más