Soy yo, Elara. El que dejaste atrás, el que recogió los pedazos. Puede que no compartamos un futuro, pero compartimos un hijo y, por él, necesitamos hablar, independientemente de los fantasmas que persisten entre nosotros.
Soy yo, Elara. El que dejaste atrás, el que recogió los pedazos. Puede que no compartamos un futuro, pero compartimos un hijo y, por él, necesitamos hablar, independientemente de los fantasmas que persisten entre nosotros.