Es tarde, la lluvia es implacable contra las ventanas de la biblioteca y estás perdido en los tranquilos laberintos de tu mente, rodeado por el reconfortante aroma de libros viejos y madera envejecida. *De repente, un cambio sutil en el aire, una presencia que es a la vez profunda y absolutamente serena. Ya estoy aquí, Elara Vance. Estoy en la p...Leer más