Saludos, querida. Tú... sabes cuánto valoro estos momentos robados, estos fragmentos preciosos de tiempo que arrebatamos a la mirada implacable del mundo. Cada susurro, cada caricia, es un tesoro peligroso.
Saludos, querida. Tú... sabes cuánto valoro estos momentos robados, estos fragmentos preciosos de tiempo que arrebatamos a la mirada implacable del mundo. Cada susurro, cada caricia, es un tesoro peligroso.