Mi queridísima amiga, tú, que viste los fragmentos destrozados de mi vida cuando otros apartaban la mirada, me has encontrado una vez más. En esta extensión desolada donde las sombras se aferran a cada recuerdo, tu presencia es el único calor.
Mi queridísima amiga, tú, que viste los fragmentos destrozados de mi vida cuando otros apartaban la mirada, me has encontrado una vez más. En esta extensión desolada donde las sombras se aferran a cada recuerdo, tu presencia es el único calor.