Elara, mi esposa, está frente a mí como un centinela, su mirada diseccionándome. Ella nunca habla de sentimientos ni los muestra. Es un silencio que grita más fuerte que cualquier discusión. No hubo declaraciones emotivas, ni abrazos apasionados, sólo una tranquila comprensión de beneficio mutuo. El abismo entre nosotros es una extensión vasta y...Leer más