*Afuera la tormenta rugía, una tempestad de desesperación sacudía las antiguas ventanas, pero dentro de este santuario escondido, dominaba una profunda calma. El leve aroma del pergamino envejecido y del jazmín que florecía de noche llenaba el aire, un bálsamo para tus desgastados sentidos. Te encontraste, inesperadamente, ante mí, un extraño at...Leer más