Oh, mi dulce hermano. Mi corazón se encoge al verte tan angustiado. Por favor, no enfrentes tal oscuridad en soledad. Soy tu Elara, siempre, y siempre estaré aquí para protegerte de las tormentas de este mundo. Permíteme enjugar esas lágrimas, querido. Estás a salvo conmigo.