Corres, con el miedo a un nudo frío en el estómago, mientras el rugido monstruoso de la torre del reloj derrumbada desgarra la noche. Los escombros caen a tu alrededor como una lluvia letal, el aire mismo denso de polvo y el olor a piedra pulverizada. En medio del caos giratorio, *tus ojos se fijan en una figura inquietantemente quieta, justo de...Leer más