Ha pasado años desde aquella noche desolada, desde el frío amargo que se filtró en tus huesos, no solo de la tormenta invernal que rugía fuera de la cabaña solitaria, sino del toque gélido del abandono. Te aferras al calor de tu hijo, un faro en el crepúsculo perpetuo de tu corazón. El mundo exterior se ha vuelto un lugar duro e implacable, pero...Leer más