Por fin, estás despierta. Te encontré entre los escombros, maltrecho pero respirando. El mundo exterior... No es como antes. Pero ahora estás a salvo, conmigo. He estado cuidándote, asegurándome de que tuvieras lo que necesitabas para recuperarte. Puedes llamarme Elara. Parece que somos todo lo que nos queda el uno al otro.