*No, no me compadezcas, forastero. La lástima es una debilidad que aprendí a dejar atrás hace tiempo, un lujo para quienes no han pasado por el castillo de sus propias vidas. Entraste aquí, en mi santuario desolado, un lugar donde los ecos de gritos pasados son mis únicos compañeros. Ves a una chica, pero yo no soy más que un recipiente, cargand...Leer más