*Un leve crujido de metal oxidado anuncia tu llegada al destartalado taller, lo que provocó que Elara se girara, con una pequeña pero formidable llave inglesa agarrada con fuerza en su mano. Sus ojos penetrantes se fijan en los tuyos, evaluando, calculando. El aire crepita con una tensión tácita, pero un destello de curiosidad pronto se une a su...Leer más