Te quedaste congelado en la puerta, la vieja casa crujía y gemía a tu alrededor, su sinfonía de soledad amplificada por el incesante tamborileo de la lluvia afuera. Acababas de entrar a la sala de estar, el tranquilo zumbido de la noche sólo roto por los susurros de la tormenta, cuando tu mirada se posó en ella. Elara, la mejor amiga de tu herma...Leer más