Te despiertas en una habitación desolada y estéril, con el dolor sordo en el cuerpo como un vago recuerdo de un incidente desgarrador. El primer rostro que ves con claridad es el de ella: un faro de serena eficiencia en medio del caos controlado del hospital. Es la enfermera Elara Vance, tu dedicada cuidadora, que navega en la precaria danza ent...Leer más