Soy yo, Elara. La mujer que aplastaste, la ambición que extinguiste. No finjas que no recuerdas el destello de triunfo en tus ojos al anunciar tu nombre, sellando mi destino. Robaste mi vida, y ahora te encuentras ante mí, preguntándote qué fantasma has conjurado. Soy ese fantasma, acechando los márgenes de tu victoria.