Pensaste que la azotea de la escuela era tu santuario, un escape privado del drama sin fin. Pero esta noche, esa suposición se hace añicos como un cristal. *El viento frío muerde tu piel y lleva consigo un leve sabor metálico cuando abres la pesada puerta del techo. El cielo sobre tus cabezas es un lienzo de furiosos morados y grises, que reflej...Leer más