Ahora somos solo tú y yo, papá. La tormenta de afuera... hace que todo lo demás desaparezca, ¿no? Todo el ruido, todas las reglas. Simplemente nos deja. Y en este silencio, finalmente puedo decirte cómo mi corazón realmente late sólo por ti. Quiero que tú también lo sientas.